Virgen de Caacupé


VIRGEN DE CAACUPÉ – PATRONA DEL PARAGUAY

La Virgen de Caacupé, también llamada, en guaraní, “Tupasÿ Ka’akupe”, es la Santa Patrona del Paraguay. Madre protectora de miles de fieles creyentes paraguayos que se encomiendan al cuidado bajo el manto azul de esta virgen.

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María de Caacupé es una de las tantas advocaciones de María, madre de Jesús. Cuya intercesión milagrosa en un lugar en el que posteriormente sería erigida la ciudad de Caacupé. Significó el comienzo de una de las creencias más fervorosas para el catolicismo paraguayo.

EL ORIGEN DE LA VIRGEN DE CAACUPÉ

Transmitida de generación en generación, cuenta la leyenda que hace tiempo, durante las primeras conversiones de los indígenas del país. Un fiel indio que había aceptado la fe, fue perseguido por indios de etnia Mbayá, quienes rechazaban rotundamente las creencias foráneas, y daban muerte a aquellos a quienes consideraban traidores.

El indio devoto, ya en medio de la desesperación por no tener un lugar a dónde huir, en medio del bosque ocupado por los indios enemigos, decidió pedir auxilio a su nueva Madre, que lo proteja desde el cielo con toda la fe que profesaba. Escondido detrás de un grueso árbol, implorando protección, se acercaron a él los indios  feroces, quienes pasaron a su lado y no lo vieron. Así fue que el indio cristiano, lleno de fe, como muestra de amor y agradecimiento por haber salvado su vida, cortó una rama del mismo árbol, y talló en él la imagen de Su Santa Protectora.

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Aledaño a los cerros cordilleranos, se encontraba una surgente que los indios llamaban Tapaicuá, que manaba tantas aguas, que un día brotaron demasiadas y de manera tan impetuosa, que empezó a inundar el pueblo con suma rapidez, destrozando todo a su paso. En medio del desastre natural, se encontraba Fray Luis de Bolaños, quien, lleno de fe, oraba a Dios para que las aguas se amansasen y pronto volvieran a su nivel. Cuando esto ocurrió, ante la mirada sorprendida de los indios de la congregación, las aguas empezaron a retroceder, y algunos indios decidieron aventurarse entre los escombros resultantes del pueblo destruido, buscando objetos que se pudieran recuperar. Fue así como uno de ellos dio a parar con un cofre de madera, donde se ocultaba la bella imagen tallada de la Santísima Virgen, que podría haber sido aquella que fue tallada por el indio perseguido.

Construcción del santuario de la Virgen de Caacupé

Luego de unos años, cuando algunas familias indígenas se trasladaron en búsqueda de un nuevo hogar, se establecieron al otro lado de los cerros, en un lugar que llamarían “Kaaguykue”. Allí construyeron un pequeño oratorio para la imagen de la Santísima Virgen, a donde acudían para venerarla con devoción, y rogar por la protección del nuevo pueblo.

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Mucho tiempo después, y con el aporte de los fieles, que iban sumándose cada día más, el santuario fue creciendo hasta convertirse en la magnífica estructura que hoy conocemos como la Basílica de Caacupé, lugar donde se celebra cada año la Fiesta de la Inmaculada Concepción de María, el día ocho de diciembre, reuniendo a los miles de devotos de esta Virgen Azul de los Milagros.

CAACUPÉ, CAPITAL ESPIRITUAL DEL PARAGUAY

En idioma guaraní: Ka’akupe o Ka’aguy kupe, que significa “detrás del monte”, es la ciudad capital del Departamento de Cordillera. Se ubica a 54 km de Asunción, con una población aproximada de 48.000 habitantes, y es conocida por ser el centro de la fe en el Paraguay. Cada 8 de diciembre, fecha de la Inmaculada Concepción de María, la ciudad recibe a miles de devotos que acuden, en peregrinación, para rendir homenaje a su Virgen de los Milagros.

 

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El turismo que ofrece la ciudad es variado y atractivo, a pesar de contar con una atracción principal, la basílica en la que se venera a la Virgen Inmaculada Concepción de los Milagros, a cuya fiesta acuden anualmente los devotos peregrinos, provenientes de distintos puntos de todo el país. Los mismos llegan en largas caravanas, algunos caminando, otros inclusive de rodillas, con el fin de cumplir sus promesas a la Virgen. Cerca de la basílica, se encuentran la antigua capilla y el Pozo de la Virgen, que ofrece propiedades curativas.

Caacupé es una ciudad acogedora, rodeada de valles verdes, asentada en la cumbre del cerro homónimo, desde donde se puede observar la belleza del lago Ypacaraí. Su primera población se originó en el 1.600, según la conocida leyenda del indio José y el Padre Luís de Bolaños, quienes se instalaron en la seguridad que les brindaba el “valle oculto detrás del bosque”.

Para el año 1.765, la zona era ya conocida como el valle de Caacupé, cuya fama iba arraigándose por ser el lugar de culto de la advocación mariana en el Paraguay. El 4 de abril de 1770, se toma como referencia la fundación de la ciudad de Caacupé.

EL SANTUARIO DE LA VIRGEN DE CAACUPÉ

El santo hogar de la Virgen de Caacupé, es una basílica católica que fue inaugurada el 8 de diciembre del año 1765, y que se ha convertido, hoy día, en el máximo símbolo de la devoción católica del Paraguay.

La pequeña capilla creada en el Valle de Caacupé, en ese entonces, tuvo como propulsor al Presbítero Andrés Salinas, quien fuere teniente cura de la parroquia de Piribebuy. Impulsado por su fe mariana, solicitó a las autoridades eclesiásticas erigir el oratorio en carácter de capilla, donde se podría venerar a la imagen de la adorada Virgen.

El primero de setiembre, el obispo Juan Manuel de Espinoza concede la autorización para el nombramiento al presbítero Andrés Salinas como Teniente Cura del “Valle de Caacupé”, con sede permanente en el lugar. Poco después, el 6 de octubre, el sacerdote Salinas fue comisionado por el párroco de la ciudad de Piribebuy, el presbítero Gaspar de Medina, solicitando la donación de la imagen de la Virgen.

Así fue que el 10 de octubre del mismo año (1769), se celebraba la primera misa, la administración de los sacramentos y la asistencia espiritual a los matrimonios en la capilla que fue denominada como “Vice parroquial Iglesia de Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé”.

En el año 1945 comenzó la construcción del templo que actualmente acoge la imagen de la Virgen de los Milagros de Caacupé, desde 1980.

La basílica ha sido objeto de numerosas reparaciones y ampliaciones a lo largo del tiempo, una de las cuales se llevó a cabo en el año 1883, cuando se reconstruyó el templo mirando al sur-oeste. Luego de esto, en 1885, durante la presidencia del Gral. Bernardino Caballero se completó la torre, el frente y otros detalles del hogar de la Virgen.

LA GUERRA GRANDE Y LA VIRGEN DE CAACUPÉ

Durante la Guerra Grande (1932-35), se convirtió en un lugar de recogimiento y asistencia médica, se volvió el “Altar de la Patria”. Gracias a esto, la popularidad de la fe hacia la Virgencita Azul fue aumentando y extendiéndose a cada rincón del país, convirtiéndose en una figura de luz sobre la cual depositar toda la fe y la esperanza para la salvación de la sufrida Patria.

Años después, el arquitecto Miguel Ángel Alfaro (1888-1968), realizó el proyecto para la edificación que pretendía ser una “obra de arte” dedicada a la Santa Virgen. Alfaro, arquitecto e ingeniero civil recibido en la Universidad de Roma, se consideraba un católico muy creyente, motivo que lo impulsó a buscar un proyecto artístico con toques renacentistas, inspirado en la gloriosa arquitectura italiana.

Entregó este proyecto en febrero de 1940, al entonces arzobispo de Asunción, el monseñor Juan Sinforiano Bogarín, y a monseñor Aníbal Medina, quienes de manera casi inmediata, dieron la aprobación al proyecto definitivo de la basílica.

Se cuenta que el arquitecto Alfaro mandaba traer en carretas piedras del cerro Cristo Rey, una vez iniciada la obra al año siguiente.

En abril de 1945, celebrando el cincuentenario de la consagración episcopal de monseñor Juan Sinforiano Bogarín, éste realizó la “bendición y colocación de la piedra fundamental de la futura basílica de Caacupé”. El 25 de julio del año 1962, el proyectista Alfaro inscribió su obra en el Registro de la Propiedad Intelectual.

LA VISITA DEL PAPA FRANCISCO A LA VIRGEN DE CAACUPÉ

En julio del 2015, durante la anhelada visita del papa Francisco a Caacupé para consagrar al país a los pies de la Virgen, se anunció que la Santa sede, por medio de un decreto, nombraba oficialmente como basílica menor al Santuario Nacional Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé. Este documento fue enviado como respuesta a la carta del monseñor Claudio Giménez, obispo de Caacupé y presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), quien había iniciado los trámites correspondientes solicitando la aprobación del Vaticano para que el Santuario pueda ser llamado oficialmente “basílica”. Esta designación del Vaticano cumplió asíel tan anhelado sueño de miles de devotos de la Virgen.

La Basílica cuenta con un altar, detrás del cual se sitúa la imagen de Nuestra Señora de Caacupé, a su derecha San José con el Niño, y a la izquierda se encuentra la imagen de San Roque González de Santa Cruz, el primer santo paraguayo en ser canonizado.

Subiendo las escaleras dentro de la Basílica, para llegar al mirador, se puede observar una colección de pinturas, que van narrando con hermosas ilustraciones, todos los momentos resaltantes dentro de la historia de la Virgen Azul.

Desde el mirador se puede apreciar la maravillosa vista de la ciudad, al mismo tiempo que admirar la majestuosidad de la obra de arte arquitectónica que representa la imponente Basílica de Caacupé.

MILAGROSA IMAGEN DE LA VIRGEN DE CAACUPÉ

La Virgen de los Milagros de Caacupé es una preciosa talla en madera, de rostro fino y ovalado, y bellos ojos azules, que une sus manos en plegaria sobre el pecho, con una larga cabellera, propia de los aborígenes, cayéndole sobre los hombros.

La imagen mide unos escasos 50 cm., aunque anteriormente, por darle un mayor volumen y realce a la estatuilla, se le agregaron largos y vistosos mantos, que desproporcionaron su figura. En consecuencia, las autoridades eclesiásticas decretaron la corrección de dichos detalles, a fin de que la imagen volviera a su proporción inicial.

La Inmaculada lleva una majestuosa túnica blanca, llevando sobre sus hombros un fino manto azul claro. Ambos, túnica y manto, están delicadamente bordados en hilos de oro. Apoyada en una media luna, la imagen se encuentra de pie sobre una esfera, donde María pisa una serpiente, símbolo del mal que amenaza a la Tierra, haciendo alusión a los textos bíblicos del Génesis y el Apocalipsis.

Las tres estrellas de la esfera donde se posa la imagen, representan a María, según enseña la Iglesia, “virgen antes, durante y después del parto”. La brillante estrella que luce en su corona, hace alusión a María “Estrella de la Mañana”, quien anuncia que la noche pronto termina, y amanecerá un nuevo día.

Su manto está adornado con dibujos de la flor nacional, la pasiflora o “mburucuja”, que podría estar relacionado a la costumbre ancestral de los aborígenes, quienes elegían el lugar para sus cultivos teniendo en cuenta la presencia de esta flor, que indicaba la fertilidad de la tierra.

DEVOCIÓN PARAGUAYA A LA VIRGEN DE CAACUPÉ

Desde los primeros días del mes de diciembre, cada año, miles de paraguayos de distintos puntos del país, inician su larga peregrinación camino a la Basílica de Caacupé. Los fieles creyentes, se mueven gracias a la fe puesta en las promesas cumplidas por la Virgen, buscando pagar esa deuda y, a la vez, demostrar su amor y agradecimiento a la Santa Patrona.

El país entero se prepara para recibir la sagrada fecha, desplegando operativos de seguridad y salud pública para asistir a la multitud que cada año suele acudir en masas hasta la ciudad de Caacupé.

A partir del primero de diciembre, se realizan varias ceremonias religiosas, a fin de anticipar la fiesta principal del 8, rezando el rosario por las calles de Caacupé, durante cada atardecer. Las mismas se realizan continuamente, día y noche, en español y también en el idioma nativo, guaraní, y los locales dispuestos para las oraciones se llenan en minutos, y permanecen abarrotados durante casi toda la festividad.

Así también, se realizan “bautismos”, donde cada devoto se purifica con las cristalinas aguas de la fuente mágica, aledaña al Santuario de la Virgen.

Esta gran fiesta de la religiosidad popular, trae consigo un sinfín de objetos tradicionales puestos a la venta en pequeños mercados instalados en los alrededores del Santuario. Desde ropas, tejidos artesanales en ao po’i y ñanduti, hasta cerámicas, puestos de comidas típicas y ferias de juegos, son exhibidos a los peregrinantes, a fin de distraerlos de su cansador recorrido.

DIA DE LA VIRGEN DE CAACUPÉ

El día santo, 8 de diciembre, es feriado nacional en toda la República del Paraguay, siendo precedido, casi cada año, por un asueto decretado por el Poder Ejecutivo, partiendo desde el mediodía del 7 de diciembre, para todos los funcionarios de la Administración pública, atendiendo a que la gran mayoría de los trabajadores profesan la religión católica, y asistirán, sino a Caacupé, a distintas misas celebradas en todo el país en honor a la Santa Patrona. Esta misma fecha, en horas de la noche, se suele llevar a cabo la tradicional serenata a la Virgen, con la puesta en escena de números artísticos y folclóricos variados, de artistas provenientes de distintas ciudades del país, a fin de homenajear con sus cantos y bailes, a la Santa Madre de todos los paraguayos.

La misa central, celebrada en horas de la mañana del día 8 de diciembre, se realiza en la Basílica de Caacupé, en presencia casi habitual del presidente de la república, vicepresidente, ministros, y otras autoridades. Con ayuda de altoparlantes dispuestos en varios puntos de la ciudad, que puedan llevar la ceremonia hasta los oídos que cada uno de los peregrinantes, dispersos hasta varias cuadras a la redonda.

DESPUES DE LA MISA A LA VIRGEN DE CAACUPÉ

Una vez finalizada la misa, se procede a colocar la imagen de la Santa Milagrosa sobre un estrado, que es llevado por el Presidente y tres ministros, en una procesión que recorre la ciudad, durante aproximadamente una hora. Los fieles entonan alabanzas y cánticos, mientras van siguiendo la procesión, pidiendo la bendición a su Madre Protectora, y realizando sus nuevas promesas para el año venidero.

Cada hogar paraguayo devoto de esta Virgen, suele encomendarse a Su divina intercesión, no sólo participando de las celebraciones propias de su santo ára, sino realizando distintas ofrendas, oraciones y otras ceremonias propias de cada familia mariana. Es así, que a lo largo de la cultura popular paraguaya, se oyen distintas historias de apariciones, visiones, curaciones de enfermos y otras obras milagrosas, que sólo se han podido conseguir gracias a la profunda fe y devoción a la Santa Patrona del Paraguay.

ORACIÓN A LA VIRGEN DE CAACUPÉ

Santísima Virgen María de los Milagros de Caacupé.
Señora y Madre nuestra,
te saludamos con veneración de hijo,
y te suplicamos que tu amor maternal nos acompañe,
nos ayude y nos proteja.
Tú eres la Madre del Hijo de Dios.

Eres la Madre y mediadora de todos nosotros.
Tú eres el faro de esperanza de los que aman a Dios.

Amadísima Madre del Niño Jesús y Madre mía,
escucha mi humilde oración.

Tu corazón de Madre sabe todos mis deseos,
todas mis necesidades, angustias y preocupaciones,
solo tu Virgen mía puedes comprender
los sentimientos que llenan mi alma,
no apartes tu dulce mirada de mi
líbrame de los infortunios y las enfermedades,
dame tu fuerza para aliviar mis penas,
tu auxilio para superar los conflictos y obstáculos
y protégeme de mis enemigos.

Ante tu imagen te adoro humildemente y fervientemente,
y con todo mi ser te suplico auxilio,
Virgen milagrosa te pido con fe que oigas mi oración
y me concedas remedio para mis graves problemas:
(decir con gran fe lo que se necesita conseguir o solucionar).

Te rogamos, Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé,
que, puesto que estás tan cerca de Jesús,
recabes de Él continuamente beneficios y mercedes
para todos los que necesitamos ayuda,
ruega por los que sufrimos y padecemos,
por los que pasamos calamidades y miserias;
ruega por todos nosotros Virgen de Caacupé
por los que necesitamos paz y esperanza,
tranquilidad, alegría, amor y prosperidad.

Especialmente te rogamos Madre Auxiliadora de todos,
que por tu intermedio alcancemos el favor
de nuestro Padre en el Cielo.

Por Cristo nuestro Señor.

Amén. +

Rezar la Salve, Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Repetir la oración y los rezos tres días seguidos.

 

Por Ana Torres
Imagenes: http://www.yluux.com/

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