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Jesús siempre está a mi lado

 

Más aún, cuando estoy en gracia Dios está dentro de mi: en mi corazón. Por eso mi trato con El debe ser frecuente y confiado, intimo y cordial, como el de un hijo con su Padre. La oración es un medio maravilloso que tengo para tratarle, para hacerme amigo suyo, para llegar a ser santo, que es lo que El quiere de mi. Aquí tienes reunidas las oraciones más frecuentes y conocidas con las que han hablado con Dios y su Santísima Madre millones de cristianos de todos los tiempos. Rezalas siempre con fe y amor.

 

jesus

La señal de la Santa Cruz

Es la señal del cristiano. En la Cruz murió Jesús para salvar a los hombres de sus pecados.

Por la señal + de la Santa Cruz de nuestros + enemigos líbranos, Señor + Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

El Padrenuestro

Jesús mismo nos enseñó esta oración. Es la oración de los hijos de Dios.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como tambien nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caen en la tentación, y libranos del mal.

EL AVE MARIA

En ella repetimos muchas veces las palabras del Angel y de Santa Isabel a la Virgen y también las súplicas que le han dirigido desde siempre los buenos hijos de la Iglesia.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa Mana, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en Ia hora de nuestra muerte. Amen.

EL GLORIA

Es un canto de alabanza a la Santísima Trinidad.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

EL CREDO

Es el resumen de todo lo que Dios mi Padre ha revelado a los hombres y que yo ahora confieso porque soy hijo de Dios.

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica, la Comunión de los Santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

LA SALVE

Una súplica confiada a mi Madre del cielo. la Virgen Santísima, Reina del Universo y Madre también de todos los cristianos.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

BENDITA SEA TU PUREZA

Pídele muchas veces a la Virgen la pureza de pensamientos. palabras y obras en tu vida.

Bendita sea tu pureza,y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A Ti celestial Princesa, Virgen Sagrada, María, te ofrezco desde este día, alma, vida y corazón. Mírame con compasión. No me dejes, Madre mía.

EL ACTO DE CONTRICION

Es un modo de decirle al Señor que estamos arrepentidos de haber pecado, de haberle ofendido con nuestros pensamientos, palabras y obras. Será bueno que te lo aprendas de memoria.

Pésame. Dios mio. y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando. ofendi a un Dios tan bueno y tan grande como Vos. Antes querría haber muerto que haberos ofendido; y propongo firmemente no pecar más, y ev iiar todas las ocasiones próximas de pecado. Amén.

YO PECADOR

Al igual que la anterior oración estate servirá para confesar a Dios tus pecados y pedirle perdón por ellos.

Yo confieso ante Dios Padre todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamienlo, palabra, obra y omisión: Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los Angeles, a los Santos, quc intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor. Amén.

EL ACORDAOS

Es una oración que le dirigimos a Nuestra Señora, con la confianza que nos da el saber que es nuestra Madre, que nos oye siempre con cariño.

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza a Vos también acudo, ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes! y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a aparecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis, ¡oh Madre de Dios!, mis humildes súplicas, antes bien inclinad a ellas vuestros oídos y dignaos atenderlas favorablemente. Amén!

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